a b c d e f g h i j k l m n o p q r s t u v w x y z
Tao
Concepto esencial del Taoísmo también utilizado por el Buddhismo Zen. Aunque en Occidente es traducido como camino, esta palabra es intraducible por lo esencialmente profunda e infinita de su singularidad insondable. Generalmente describe la armonía natural que une a todos los seres, la forma en que se desenvuelve el universo, su estructura dinámica en constante cambio y sus movimientos cíclicos, la interpenetración de los diferentes planos de existencia y la complementariedad interdependiente de lo diverso. Incluso quienes viven de acuerdo al Tao sólo logran describirlo con frases indeterminadas y paradojas.

El mejor ejemplo lo tenemos con Lao Tzu quien desde el primer verso del Tao Te Ching nos advierte que escribir sobre el Tao es alejarse de él:

1.
"El Tao que puede ser expresado con palabras
no es el Tao eterno.
El nombre que puede ser pronunciado
no es el nombre eterno…"

4.
"El Tao es una vasija vacía.
Pero su contenido nunca se agota…"

14.
"Al mirarlo no lo vemos, pues es invisible.
Al escucharlo no lo oímos, pues es inaudible.
Al palparlo no lo sentimos, pues es impalpable.
Esas tres cualidades –invisible, inaudible, impalpable–
Juntas forman el uno.
Es la forma sin forma,
la imagen de lo inmaterial,
inaccesible para la imaginación…"

41.
"Por eso dice el proverbio:
El Tao, siendo claro, parece oscuro.
El Tao, siendo el progreso, aparenta ser un regreso.
El Tao, siendo un sendero llano, parece escarpado.

La virtud más elevada parece el fondo de un valle.
La virtud más pura se manifiesta como pudor.
La virtud más abundante parece insuficiente.
La virtud más firme parece debilidad.
La virtud más auténtica parece falsa.
El gran cuadrado no tiene ángulos.
El hombre de talento tarda en aparecer.
Las notas más elevadas apenas pueden oírse.
La forma más grande no se abarca con la mirada…"


En el verso 77 existe una gran similitud con un fragmento de Heráclito:

"El Tao del cielo,
¡cuánto se parece a un arquero que tensa su arco!
Hace bajar lo que está arriba,
eleva lo que está abajo.
Disminuye lo excesivo,
y aumenta lo insuficiente.

El Tao del cielo consiste en eso:
disminuir lo excesivo y aumentar lo insuficiente.
Pero el Tao del hombre no es así,
pues despoja al necesitado
y se lo ofrece al que ya tiene bastante.
¿Quién es capaz de ofrecer al mundo lo que le sobra?
Sólo aquel que tiene el Tao.

Por eso el sabio no se apropia de nada.
Cuanto más ayuda a otros, más se beneficia.
Cuanto más da a otros, más obtiene.
Nunca siente deseos de mostrar su mérito".


En los versos 25 y en el 40 habla sobre la circularidad de su esencia, la vuelta a sí mismo lo hace autónomo. Aunque todos sigan al Tao, el Tao sólo se sigue a sí mismo.

40.
"El movimiento del Tao es el retorno.
El efecto del Tao es la flexibilidad.
En el universo todas las cosas nacen del ser.
El ser nace del no-ser".

25.
"Algo misteriosamente formado
existía antes que el cielo y la tierra.
Sin sonido ni forma, permanece único e inmutable,
lo penetra todo y nunca se agota.
Podríamos llamarlo la madre del universo.
Pero desconozco su nombre.
Si me veo obligado a nombrarlo, lo llamo Tao.
Si he de usar otra palabra, lo llamo lo grande.
Lo grande siempre fluye.
Su flujo constante lo aleja sin cesar.
Alejarse sin cesar es volver al origen.

…El hombre sigue las leyes de la tierra.
La tierra sigue las leyes del cielo.
El cielo sigue las leyes del Tao.
El Tao sigue a su propia naturaleza".

Lie Tzu observaba lo mismo:

"Lo que sin tener ningún origen se engendra espontáneamente es el Tao".

Chuang Tzu lo describía de esta manera:

"El Tao tiene su realidad y tiene su verdad. No tiene acción ni figura. Es comunicable pero no puede ser prendido; puede ser poseído, pero no ser visto. Él es su propio fundamento, él es su propia raíz".

"Cuando nada pienses y nada razones, es cuando comienzas a entender el Tao. Cuando en nada haces asiento y no te ocupas en nada, es cuando te asientas en el Tao. Cuando no sigues dirección alguna y no llevas camino alguno, entonces es cuando comienzas a posesionarte del Tao".


Aquí podemos observar una analogía con el motor inmóvil de Aristóteles:

"Es una cosa (el Tao) que a todos despide y a todos acoge, todo lo destruye y todo lo hace. Se llama quietud motora, quietud hecha tras haber dado el impulso motor".


Bibliografía

Lao Tse Tao Te Ching. Barcelona: Integral, 1998

Lao Tsu Tao Te Ching. Translated by Gia-Fu Feng and Jane English with an introduction of Jacob Needleman. New York: Vintage Books, 1989

Lao Tzu Tao Te Ching. A new translation with commentary by Ellen M. Chen. New York: Paragon House, 1989

Chuang Tzu Chuang Tzu. Traducción de Carmelo Elorduy. Caracas: Monte Avila Editores, 1991

Lie Zi El Libro de la Perfecta Vacuidad. Barcelona: Kairós, 1994

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